Un gato persa te da la guía completa sobre los gatos persas

Si estás pensando en adoptar un gato persa o deseas conocer más sobre esta centenaria –y fascinante– raza, llegaste al lugar correcto. ¡Te enseñaré por qué no es en vano la popularidad que nos hemos ganado en el mundo!

 

Mi nombre es Sombra, tengo cuatro años de edad y vivo en Bogotá, Colombia, con unos humanos excepcionales que desbordan de atenciones hacia la reina de la casa… Yo, obviamente.

 

Y como deseo que todos los gatos persas en adopción tengan la misma suerte que yo, me las ingenié para hacer este texto en el que conozcas todo lo necesario sobre nosotros, desde nuestra historia, características físicas y conductuales, hasta cuidados especiales y más.

 

Pero, antes, mírenme.

 

Gato Persa Blanco

 

 

¿Verdad que soy adorable y absurdamente fotogénica? Ahora sí, sigamos.

 

¿De dónde venimos?

Aunque no se sabe con certeza cuándo aparecieron los gatos de pelo largo como tal, sí se sabe que los primeros ejemplares de nuestra raza surgieron en la región de Oriente Medio Persia, lo que actualmente se conoce como Irán, y llegamos a Europa en 1620 primero por el italiano Pieto Della Valle.

 

Posteriormente, el francés Nicolas-Claude Fabri de Peiresc cogió varios gatos de lo que era Angora (actual Ankara en Turquía) para trasladarlos a su país natal. Sin embargo, no se sabe si todos eran de la misma raza.

 

Y seguramente te preguntarás: ¿Cómo pudimos originarnos en un clima tan cálido con el hermoso y frondoso pelaje que tenemos?

 

Existen tres teorías distintas: la primera que algunos de nuestros antepasados de pelo largo procedían de Siberia y luego fueron introducidos en Asia; la segunda que no fue más que una mutación genética; y la tercera que estamos relacionados con el gato de Pallas, un felino salvaje de Asia Central.

 

Lo cierto es que, a pesar de nuestro origen asiático, adoptamos a Inglaterra como nuestra segunda patria por la cantidad de seguidores y amantes que conseguimos allí y se encargaron de criarnos.

 

Así es como poco a poco hemos conquistado el mundo (saben que es así) y nos hemos convertido en una de las razas de felinos domésticos más populares en el planeta, apareciendo hasta 150 variaciones distintas de gatos persas, unos con unos rasgos más acentuados que otros, pero todos persas al fin.

 

¡Hasta somos los predilectos de las redes sociales con millones de imágenes de gatos persas en ellas! Como mi amiga Graveskull y sus más de 105 mil seguidores en Instagram o Princess Monster Truck, cuya historia y carita particular le ha conseguido más de 280 mil seguidores en la misma red social.

 

Gato persa graveskull

Fuente: Graveskull en Instagram

 

Gato persa princessmonster truck

(Fuente: Princess Monster Truck en Instagram)

 

Aunque, si yo tuviese un Instagram, seguro tendría más… Está bien, no nos desviemos del tema y continuemos.

 

¿Cuáles son nuestras características físicas?

Sí, sabemos que lo que más nos diferencia del resto de los gatos es la forma de nuestra cara, la cual es indudablemente hermosa, claro está.

 

Nuestra cabeza es redonda y tenemos un cráneo ancho, pero estilizado, con orejas de punta redondeada. Por ende, nuestra cara también es redonda y sobresale sobre nuestro cuello corto y ancho.

 

La nariz la tenemos chata, lo que hace más llamativas nuestras mejillas sobresalientes y la separación de nuestros grandes, redondos y brillantes ojos.

 

Aunque tenemos cortas las patas, nuestro pecho es ancho y profundo y, en general, presentamos un cuerpo robusto que pesa entre 3,5 a 7 kilogramos. Viéndonos aún más grandes por nuestro largo y esposo pelo que, te doy un dato, es muy suave al tocar.

 

pelaje gato persa

El característico pelaje de los Gatos persas

 

Pero, por más que todos nos piensan como el gato persa blanco y ya, no todos somos iguales.

 

Como te había dicho, existen 150 variedades distintas de esta raza y se diferencian principalmente por los genes.

 

Están los monocromáticos que solo tienen un único color, como el gato persa gris; y los del gen Inhibidor (gen I) que tienen parte del pelo despigmentado como los gatos persas chinchillas (cameo, cream y blue-cream), sombreados (golden y silver) y ahumados (tricolores y black smoke tortie).

 

También están los del gen C, que proceden de los gatos siameses y por eso tienen una densidad de color más fuerte en su cola, orejas, nariz y en las patas, como el gato persa himalayo; y los del gen Agutí (gen A) a los que se les hace más visibles las marcas salvajes del gato. Por color se distinguen en: puntos de color, colores sólidos, atigrados, bicolores, sombreados y humos, y plateados y dorados.

 

Los rasgos faciales, por otro lado, se diferencian en dos versiones: tradicional y peke faced.

 

La diferencia es que el peke faced, también conocido como gato persa extremo, tiene el hocico extremadamente achatado, por lo que su nariz queda muy cerca de los ojos. Como el de esta imagen:

 

(FOTO PEKE FACED)

 

Yo, por ejemplo, soy una especie de atigrado gris con un cuello característicamente blanco. Aquí otra foto para que me aprecies:

 

(FOTO SOMBRA 2)

 

¿Y nuestra purrsonalidad?

¿Recuerdan que al principio les dije que mis dueños eran excepcionales? Es porque son justo lo que mi personalidad demanda: un par de abuelitos tranquilos que pueden dedicarme muchísima atención.

 

En general, nuestra actividad favorita es tumbarnos en el sofá por horas. Hasta el punto que algunos nos han puesto nombres curiosos como “tigres de sofá”.

 

Aunque somos muy tranquilos y amigables, y nos solemos llevar muy bien con niños y otras criaturas, si buscas un gato muy activo, lo mejor es que consideres otra raza.

 

Por lo inteligente que somos, sabemos muy bien quiénes son los que nos cuidan y no dudamos en demostrarle nuestro cariño (así como una dote de caricias y mimos extras).

 

Sin embargo, raramente nos escucharas maullar porque somos muy exclusivos a la hora de emitir sonidos, salvo que nos asustemos o estemos mal de salud.

 

Pero lo más importante es que somos felinos de interiores ya que en nuestros genes no predominan los instintos de supervivencia de otros gatos porque desde nuestros orígenes fuimos acostumbrados a vivir en casas.

 

Entonces, si eres una persona que vive sola o con una familia pequeña, planeas tenerlo en el interior de tu hogar y tienes tiempo para cuidarlo cómo se lo merece (ya hablaremos de eso), ¡un gato persa es ideal para ti!

 

Un gato especial, cuidados especiales

Debido a nuestras particulares características físicas, los gatos persas somos más propensos a una serie de enfermedades y condiciones.

 

Por ejemplo, por nuestro largo y frondoso pelaje, tendemos a formar más bolas de pelo que, aunque habitualmente podemos expulsarlas, pueden acumularse en nuestro estómago. Haciéndonos pasar un muy mal rato.

 

Ante esto, es necesario que nos cepillen al menos una vez al día con un peine adecuado para quitar el pelo muerto. Durante los meses cálidos, el cepillado deberá ser dos a cuatro veces al día para mantenernos más frescos.

 

También será recomendable que al gato persa bebé se le acostumbre al baño porque nuestro pelaje se tiende a ensuciar más y podríamos requerirlo con mayor frecuencia.

 

Y, por lo que más quieran, póngannos una arena que no se nos pegue mucho al pelaje de nuestras patas. Se lo agradecemos.

 

Nuestros grandes ojos también necesitan atención porque presentamos lagañas y lagrimeos. Un consejo es humedecer en agua templada algodones de desmaquillar femeninos y limpiar con cuidado.

 

(FOTO LAGAÑA)

 

Además, somos susceptibles a enfermedades en los ojos como la anquilobléfaron congénita, la epifora congénita, el glaucoma primario, entre otros.

 

Los gatos persas somos muy proclives a padecer de quistes en los riñones, así que será necesario que nos practiquen ecografías anuales para una detección temprana.

 

Por nuestro hocico tan poco pronunciado, somos más sensibles a los cambios ambientales (frío, calor, humedad) y esto repercute en nuestra respiración. De allí que no seamos tan activos como otros congéneres y nuestra ingesta debe estar acorde a eso para que no suframos de sobrepeso.

 

¿Cómo conseguir un gato persa como yo?

Al momento de buscar una venta de gatos persas debes considerar que existen tres opciones: en un criadero certificado, de un cruce informal (cuando familias cruzan sus gatos como una experiencia esporádica) o en una venta de animales.

 

La última, por nada del mundo te la recomiendo porque muchos casos de explotación de animales surgen de ese tipo de ventas.

 

Si estás en la capital colombiana como yo, por fortuna existen grupos y criaderos de gatos persas en Bogotá que se especializan en ofrecer gatitos completamente saludables, criados en un proceso sano.

 

(FOTO GATITO PERSA)

 

El precio de un gato persa puede variar entre los $600.000 hasta $1.500.000 de pesos colombianos, dependiendo de si se vende de forma informal o en un criadero y las condiciones de entrega (usualmente en criaderos se entregan esterilizados si es solo para mascota y libres de enfermedades genéticas).

 

Sea como contactes el lugar o la persona para adquirirlo, debes asegurarte que la camada viva en excelentes condiciones de salubridad y convivencia. Un vendedor honesto te mostrará dónde y cómo los tiene sin problemas.

 

Pero, ¿sabes? La venta no es lo único. Aunque no lo creas existen muchos gatos persas en adopción que necesitan un hogar tanto como una cría en venta.

 

La adopción de gatos persas puede que no sea muy popular, pero no imposible. Así que no descartes la opción de buscar en los refugios locales. De hecho, en redes sociales puedes conseguir fotos de gato persa en búsqueda de su final feliz en un hogar.

 

Espero aproveches mucho esta guía y espero que hayas aprendido todo lo buscabas sobre los gatos persas como yo.

 

¡Cuídalo mucho!

Te invito a visitar esta pagina para Gatos persas Curiosos

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